28 marzo 2009

Un cuidador de autos, árboles, un acordeón, vientito, la bici, veleros, hippies, motos, autos, la improvisada curita del dedo de mi pie, bicis, un heladero, tres nubes, la lastimadura de otro dedo del mismo pie, un derbake, más veleros, un alto parlante insoportable, mi pantalón azul, Broda en san miguel, algo así como una flauta o quena, el tren de la costa, una vespa rrrroja.

06 marzo 2009

Cuando veas una persona por la calle y para vos solo sea "una persona por la calle", pensá que es mucho más que eso: es un universo en movimiento constante, lleno de paisajes, cuidades y tierras vírgenes; un universo cargado de luz irradiando una energía infinita con ilimitados matices.
Cuando veas muchas personas por la calle, ya sabrás que no son solo "gente", sino muchos universos juntos y no paralelos.
Imaginate que distinta sería la sociedad si nadie pretendiese limitar esas energías y monopolizarlas.
Imaginate que distintos seríamos todos si tuviesemos conciencia de eso.

15 febrero 2009

Bergman

Voy a estar allí, mirando una secuencia de imágenes extrañas sin terminar de comprenderlas, sin dejar de acomodar mis piernas decenas de veces, sin encontrar la posición adecuada. Aunque lo intente, no lograré ubicar ese momento en mi calendario. Caminaré bajo la lluvia y aquel reloj no marcará la hora. En el camino de regreso, oiré el sonido del silencio que no se completa mientras observe las gotas cayendo con ojos cerrados.

03 febrero 2009

31 enero 2009

Era todo tan intenso y breve

Estoy en mi vereda, juego con mis lápices de colores y escucho unos sonidos cercanos. Alzo la vista y enfrente veo a un nene jugando solo.

Estaba arrodillado con mi juguete nuevo y era feliz. No necesitaba nada más. Miré la vereda de enfrente y vi una nena.

Se lo ve contento. No creo que quiera jugar conmigo.

Se la veía sola. Tuve ganas de invitarla a mi vereda.

Muero por jugar con él, pero no me animo.

Moría por jugar con ella, pero no me animaba.

Me paro con intención de cruzar pero aparece mamá en la puerta llamándome para que entre.

Cuando me decidí, la vi entrar a una casa de ladrillo.

Me doy vuelta y lo saludo con la mano pero no me mira.

Miré para abajo y me cayó una lágrima.

25 enero 2009

Pequeñín

Quiero guardar cada segundo de esos, cada una de esas sonrisas que no esconden nada porque no tienen necesidad de hacerlo, cada intento de palabra inocente.
Una persona tan pequeña, una energia tan intensa, un carisma y atracción inevitables.
Un alma que guarda solo lo bueno, que no tiene lugar para rencores ni ambiciones. Un abrazo en el que se cuelga como un mono, y así me pierdo en sus bracitos aferrados a mi cuello y sus piernas a mi cintura.

El cuerpo te pide

Una sensación de domingo insoportable me acosaba, la necesidad de algo y el no saber qué. Empecé por cajones y armarios, pero no estaba allí. Pensé que tal vez quería algo de música y no encontré mejor canción que una de Lisandro Aristimuño. Un minuto quince y lo apagué. Un libro de Cortázar, mi refugio infalible que, esta vez, falló durante tres líneas enteras. Cerré "La noche boca arriba" y fui a la cocina. El ausente chocolate me obligó a llenar la pava de agua que después serví en una taza con un saquito de frutilla y dos cucharadas de azúcar. Me envolví en una suave frazada y salí al patio a tomar mi té. Satisfecha. Vi el vapor saliendo de mi taza hasta que se incorporó a una nube. El viento hizo viajar a mi nube a un rincón de Puerto Rico, donde un muchacho andaba en bici. Se bajó, miró la luna, abrió la boca y una gota de lluvia cayó sobre su lengua. Una gota con sorprendente sabor a frutilla.